VALENCIA Ciutat de les Arts i les Ciències.

El Espíritu de los Borgia El Utero de Europa.

La nueva arquitectura de la ciudad de Valencia ha entrado por la puerta grande en el circuito de las grandes ciudades mundiales. Alguien ha hablado de un nuevo Renacimiento plasmado en la arquitectura contemporánea y animado por una cierta fiebre milenarista, excusa y a la vez motivo para radicales proyectos arquitectónicos que están cambiando las formas de los paisajes urbanos en una medida desconocida desde el Renacimiento y la Ilustración. El cambio de la fisonomía de Berlín podría ser el prototipo universal de este movimiento que afecta a todo el planeta y que tiene más de salto cualitativo en las formas y en las concepciones que de simple incremento cuantitativo de masas constructivas. Bajo este prisma no deja de ser curioso que una de las renovaciones más singulares se esté dando en Valencia, la patria de los Borja/Borgia, como si el espíritu de la vieja familia renacentista siguiese animando el alma de la ciudad del Turia. Algo se está removiendo en el Mediterraneo occidental, una metamorfósis geopolítica de ese arco que va desde Génova hasta Valencia, con Barcelona y Marsella como ejes excéntricos, que quiere reconvertirse en el útero de Europa, con toda su fuerza generatriz. Como siempre que ocurren cambios singulares, la arquitectura vuelve a ser el elemento más sintomático y visible.

El Proyecto Calatrava.

El rio Turia siempre fue un peligro para Valencia. Era imprevisible, como cualquier otro de la cuenca mediterranea, de caudal irregular pero con las habituales inundaciones de otoño, muchas de ellas devastadoras. En la década de los setenta su cauce fue desviado hacia las afueras de la ciudad en una gran obra de infraestructura hidráulica. A partir de ahí empezaron los proyectos para reutilizar el viejo cauce a su paso por el centro de la ciudad. Ricardo Bofill convirtió el tramo principal en un gran jardín, con usos mayoritariamente deportivos. Quedaba pendiente el tramo final del rio, desde la salida de la ciudad hasta su desembocadura, sin pretiles ni muros de contención y durante mucho tiempo un caos de abandono y suciedad, pero también una gran reserva de suelo disponible. La ciudad llamó a su hijo predilecto, a Santiago Calatrava, para que diese forma a un proyecto de cambio radical de aquel paisaje urbano, con unos requerimientos de partida: convertir aquel espacio en el ombligo de la Valencia del tercer Milenio, en crear una ciudad dentro de la propia ciudad. Un área dedicada al valor más preciado del presente y del futuro: el Conocimiento. Así nació la Ciutat de les Arts i de les Ciències, bautizada en la misma lengua de los Borgia, en valenciano, y cuyo objetivo es convertirse en un nuevo referente mundial de lo que se ha dado en llamar "ocio inteligente", un espacio único de carácter marcadamente cultural para disfrutar de las manifestaciones del arte, la ciencia, la tecnología y la naturaleza. El único centro comparable, La Villette parisina, queda ampliamente superada por el nuevo conjunto arquitectónico. Las sinergias producidas por el propio proyecto se fueron extendiendo hacia las áreas circundantes y dieron paso a un nuevo urbanismo de perfiles contemporáneos. La fiebre metamórfica se encuentra ahora en pleno apogeo, con esa inequívoca hiperactividad constructiva con la que sueñan todos los arquitectos, los Magister Operi, transformadores de los paisajes y de la realidad. El aliento renacentista parece animar esa transformación en Valencia: la capital del Cuatrocientos, la cuna de los Borgia, vuelve a su espíritu creativo y emprendedor.

Los Elementos Arquitectónicos.

Al margen, y complementándose, con los aspectos lúdicos y los contenidos del conjunto de la Ciutat de les Arts i de les Ciències, su valor primordial reside en su arquitectura de vanguardia, con el sello incuestionable de Santiago Calatrava. En este caso Calatrava no ha diseñado tan sólo un edificio aislado, como un puente, una torre de comunicaciones o una estación ferroviaria. La práctica totalidad del conjunto urbanístico, unos 350.000 metros cuadrados, fue proyectada por el arquitecto valenciano, en un reto de personal de mayor envergadura. Aquí el arquitecto, el magister operi, se desdobla en urbanista, en magister urbis, y expande su campo de acción hacia un tratamiento integral del espacio y del paisaje urbano. Como homenaje a uno de sus maestros cede el diseño de uno de los elementos a Félix Candela, el nonagenario arquitecto hispano-mexicano-norteamericano (sus tres sucesivas nacionalidades) que revolucionó las formas de las cubiertas onduladas.

* L'Hemisfèric.
El mismo Calatrava lo ha definido así: "El edificio principal emerge de entre los estanques como un gran caparazón formado por una parte central fija y unos elementos laterales móviles que son los parasoles y cancelas que componen la parte transparente. Esta cubierta de morfología ovoidal engloba una esfera en su interior". Ha sido bautizado como El Ojo de la Sabiduría, aunque su apariencia física evoque más a un enorme caparazón de coleóptero. En su interior alberga una gran esfera en forma de pupila ocular, convertida en una gran pantalla-cúpula de cine IMAX DOME de gran formato para grandes espectáculos audiovisuales de divulgación científica. El recinto ocupa 14.000 metros cuadrados, con la zona de servicios y utilidades situada bajo el nivel de las aguas del estanque que lo encuadra. Las partes no transparentes están construidas con hormigón blanco, el material más utilizado en todo el conjunto. Los juegos de luces y sombras al proyectarse sobre las aguas del estanque crean un impacto visual de tintes claramente futuristas. Es todo un alarde de ingenio geométrico y de proyección. Fue el primer elemento del conjunto en construirse, inaugurado en 1998.

* Museu de les Ciències "Príncipe Felipe".
A la espera de finalizar la construcción del Palau de les Arts, que culminará el conjunto, el Museu de les Ciències es el elemento más llamativo y el de mayor impacto estético. Aquí Calatrava se ha superado a sí mismo con un diseño inconfundible, uno de esos edificios llamdos a figurar entre los modelos de la arquitectura contemporánea. El requerimiento inicial era la recreación de un gran pabellón longitudinal a la manera de las exposiciones universales. Calatrava parece plasmar en este Museo aquellas juveniles ideas sobre la plegabilidad de las estructuras con las que se doctoró en la ETH de Zurich. Las formas de los tirantes y los contrafuertes parecen un guiño al Gaudí geométrico de la fachada de la pasión de la Sagrada Familia de Barcelona. La cara este, totalmente acristalada se eleva casi en vertical hasta 40 metros de altura para descender hacia la cara oeste con una cubierta curvada y erizada longitudinalmente con una serie de ventanales puntiagudos y anclada al suelo con enormes tirantes o contrafuertes de hormigón armado que a su vez sirven de escalinatas de acceso a las plantas superiores, con una larga terraza volada de 30 metros de luz, a la vez paseo exterior y mirador. Su interior es un juego de plataformas suspendidas conformando un espacio de 5 plantas de 42.000 metros cuadrados útiles, dedicados a la divulgación de la historia de la Ciencia y con un buen slógan publicitario: "Prohibido No Tocar". La llamada calle Mayor, en la planta principal, es un magnífico paseo interior donde se visualizan tres motivos científicos: la idea de la navegación aérea, con un artefacto de Leonardo, un globo aerostático y un Mirage suspendidos del techo; la investigación genética, con una escultura vertical de la cadena del ADN; y la rotación de la Tierra, con un péndulo de Foucault. Contenidos y elementos arquitectónicos se armonizan para crear un museo único de concepción geométrica avanzada. Se le llama el Museo del Siglo XXI y fue inaugurado en septiembre del 2000 por el Príncipe Felipe de Borbón.

* L'Umbracle.
Es el elemento arquitectónico integrador, pensado como un gran mirador sobre todo el conjunto y bautizado como el Paseo de las Esculturas. Se trata de una larga estructura de 320 metros de longitud y 60 de anchura de dos niveles, con una cubierta de arcos paraboloides, culminada en sus extremos con esculturas troncocónicas forradas con el "trencadís" valenciano, una especie de collage cerámico. El nivel superior es un paseo central con aires de "hortus" botánico y una terraza ajardinada colgada sobre la linea de pórticos que soporta toda la estructura. Está realizado principalmente con hormigón blanco y los demás materiales constructivos utilizados en el el resto de los edificios. La planta inferior se utiliza como párquing para los visitantes, aspecto práctico que no se ha descuidado y que ha sido resuelto con elegancia y eficacia.

* Palau de les Arts.
Está en construcción. Cerrará el conjunto por su cara norte y supondrá el mayor elemento de la Ciutat de les Arts i les Ciències. Está diseñado como un monumental edificio de formas singularísimas que alcanzará los 75 metros de altura, con 40.000 metros cuadrados útiles dedicados a las artes escénicas y musicales, con tres grandes auditorios internos. Será una de las infraestructuras artísticas y culturales más importantes del mundo. Este "Palacio de la Opera, Danza y Teatro" pondrá a Valencia en la línea de los grandes centros mundiales de Barcelona, Milán, Paris o Nueva York. La experiencia de Calatrava en el auditorio de Tenerife ha servido como punto de partida para crear, posiblemente, su obra arquitectónica más ambiciosa. El estado de las obras y las maquetas del edificio nos muestran un proyecto único, con una gran carga de análisis geométrico y uso masivo de formas paraboloides, hiperbólicas y elipsoidales.

* L'Oceanogràfic.
En construcción. Será el mayor parque oceanográfico de toda Europa, planteado como un viaje submarino. Las estructuras, transparentes en su base, han sido pensadas como torres submarinas unidas por túneles también transparentes desde las que podrá observarse la mayor parte de los ecosistemas marinos del planeta, en diferentes áreas temáticas. Abarcará una superficie de 80.000 metros cuadrados, cerrando el conjunto de la Ciutat por su cara sur. Félix Candela ha diseñado las cubiertas de los edificios principales, con sus típicas formas onduladas y esféricas.

 

 
 
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